Las hay para todos los gustos, así que saque el paraguas y muévase por Bidart y sus alrededores.

Manténgase a resguardo, descanse en los sofás de la biblioteca, visite la exposición del momento de la galería de  arte Pili  Taffernaberry,  visite  los talleres  de los Cuchilleros  vascos,  o llame  a la  puerta  del Molino  de Bassilour.

¡Después de la lluvia siempre llega el buen tiempo! Así que aproveche para conocer los sitios culturales y los museos del País Vasco.

En la  costa, tenemos  el Museo  vasco de Bayona,  el aquarium­museo del Mar  y la Ciudadela del Océano de Biarritz, el Ecomuseo Vasco Jean Vier de San Juan de Luz, el castillo de Urtubie y sus jardines en Urruña, o el castillo de Abbadie de Hendaya.

En el interior, conozca la Casa de Ortillopitz, las cuevas de Sara, la Villa Arnaga de Cambo­les­Bains, las cuevas de Isturitz  y de Oxocelhaya, la denominada Prisión de los Obispos de Saint­Jean­Pied­de­Port  y la iglesia del municipio de Hôpital Saint­Blaise. Por el lado de Ascain, la cervecería Akerbeltz y los Tissages Lartigue permiten visitar sus talleres.

En cuanto a los cinéfilos, pueden acudir a las salas de proyección para ver los últimos estrenos: Le Royal en Biarritz, Mon Ciné en Anglet, y el Atalante y el CGR en Bayona.

Para relajarse, los centros de talasoterapia de la costa vasca le dan la bienvenida a sus estanques caldeados y ofrecen una amplia gama de tratamientos.

Los  amantes  del  chocolate,  la  especialidad  vasca  menos  conocida,  podrán  hacer  un  recorrido  de descubrimiento  en Bayona. Recomendamos  a  los más  curiosos  que visiten  el  Museo Planeta Chocolate  de Biarritz.

Para que los niños puedan liberar toda su energía, existen parques de juegos de interior, como por ejemplo Luziparc en San Juan de Luz, y Grenadine y Crayonnade o Royal Kids en Anglet, que están listos para recibir a los pequeños... y a los grandes.